he ido de caminata hoy y estuvo muy bonito, solo tres horas caminando y habían varios pinos centenarios, a uno lo abracé, lo que pude claro porque era muy grande y le di besos, estaba frío y mis labios sentían el frío de una forma tierna lleno de sabiduría, tan majestuoso con esa grandeza y con la belleza aplomante que sólo los años imprimen, y se estaba produciendo la lluvia horizontal y eso producía aún más asombro al ver como sólo bajo las ramas frondosas del árbol llovía, y había tanta inmensidad que al abrazarle me sentí minúscula, leve y nunca me había sentido así, fue extraño pero bueno, como hacer desaparecer mi ego y parecer que aquello no era real, que claro que si lo fue y fue un regalo.
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