AMENTET Dime, Amentet, Diosa de los bellos caminos del Oeste, ¿adónde conduce el sendero de la soledad? ¿lo sabes Tú, oh perpetuamente sola? He dejado el río, allá atrás, lleno de gentes, de palabras, y de sueños; he subido a este monte árido y muerto. ¡Te buscaba a Tí, Amentet, mi bienamada! Pero Tú eres fugitiva y reidora y te escapas siempre de mis brazos, y huyes hacia la luz dorada, hacia corolas de flores, hacia el rumor del agua... Por eso he subido a este monte árido y muerto. ¡Quiero poseerte Amentet, toda y para siempre! No huirás esta vez: porque aquí no tienes adónde huir sino a mi corazón. Mírame a los ojos, Amentet, y ¡ámame!. Solos estamos en este círculo de muerte; solos y desamparados entre polvo estéril y piedras calcinadas. Todo es gris, menos el negro abismo de tus ojos, ¡Ámame, Amentet, Tengo hambre, una hambre infinita de besos, ¡de tus ojos, Amentet! tengo sed... una sed de fuego que sólo Tú puedes calmar. ¡Oh Amentet, Amentet...! ¿Para qué quiero el Poder y la Gloria, si te tengo a Tí? ¡Tú eres mi Poder y mi Gloria! ¡Y mi pobreza!, y mi llanto! y mi posesión! ¡Tú, Amentet, la amada de mi alma, la que mansamente me persigues!Tengo hambre y sed de tus ojos limpios... Por Tí he subido a este monte árido y muerto. He recorrido los caminos y te he buscado entre el turbión de la muchedumbre. Gritaban y pedían y me lo robaron todo, hasta dejarme sólo y desnudo. He gritado tu Nombre a lo largo y ancho de la tierra; he preguntado por Tí y a todos he dado tus señas; pero ellos no entendían, no podían comprender cómo era mi amada, mi perfecta. ¿Cómo describirles tu sonrisa y la tempestad de tus lagos quietos, Amentet, cómo explicarles la claridad de tus ojos negros y el huracán de tu amor? ¡Amentet...! ¡Amentet...! Dime, oh Diosa de los caminos desiertos, dime por qué camino he llegado a tu corazón que ya no me acuerdo. Todo quedó allá, en el valle, donde no hay más que sombras. También dejé los recuerdos, ¿para qué los quería? Hablaban... hablaban... narraban cuentos del desierto, una vez, y otra... y otra... Hablaban y Gritaban. ¿Porqué, lo sabes Tú? ¿Porqué sonríes, Amentet; te burlas? Hablaban...; decían algo de dioses... cosas sin interés. ¿Qué me importan a Mi los dioses, Amentet; sólo me importan tus besos! Hablaban... Cuentos del desierto; siempre cuentos del desierto. Las noches eran largas... ¿lo recuerdas? Cuentos viejos escritos en cueros tan viejos como ellos. Cuentos de pastores, increíbles, ingenuos o terribles. Cuentos... Prodigios... batallas... castillos encantados--- dragones... gigantes... Cada uno contaba los que sabía; ¿conté Yo alguno también? Quién puede saberlo... Yo hablaría de Tí, de mi amada, de mi perfecta, de tus ojos luminosos, de tus besos de fuego ¡Hablaría de Amentet, La Única, La Gloriosa, La reina divina del desierto de Occidente! Hablé de tu reino Verde... ¿por qué hablé de tu reino Verde, Amentet? ¿Por qué no hablaría de este monte árido y muerto, donde únicamente te puedo poseer? O tal Vez lo hice, pero... ¿Cómo podrían entenderme? Yo hablé que tu reino Verde era como una lágrima; o como un pájaro de fuego que convierte en cenizas a su cazador; o como un grano de trigo en una mano apretada; o como un tesoro de faraón perdido para siempre en el mar. ¡Porque nadie puede poseerte, oh Amentet, sino desnudo y estéril!..
sábado, 15 de junio de 2013
Una declaración con X
"cuantas ganas de decirte que eres mi exquisito hombre de amor porque me haces extasiar y así externar mi exaltada emoción extracorpórea y extrasensorial con el corazón exultado en una verdadera expectación y así expresan mis extremidades exuberantes que produce una excitada situación exclusiva de explícita explosión exponencial del deseo exótico exclamativo de mi pasión sexual porque me hace gracia hasta el verte explicotear y como te explayas y quiero extrapolar a tu entender que eres para mi un ser excelente, excelso, extraordinario, extra exquisito y además admiro tu éxito extremo y no creas que exagero, verdaderamente tú exacerbas toda mi existencia para éxtasis en mi expedita experiencia y sin excluir mi excéntrico exigir capricho de mi loco exprés extemporáneo" 12/6/13
domingo, 2 de junio de 2013
Candela Universal
"me quedé mirando al cielo atraída por la luz del firmamento, y siguiendo a la luz me encontré con el mar, pero con sorpresa vi el mar tornado en espejo, reflejando los rayos de luz que caían entre las nubes de la bóveda celestial y fue mi maravillar el quedarme atrapada en mi dudar de quien daba más luminosidad, si el cielo o el mar y después empecé a comparar el hombre con el cielo y a la mujer con el mar, ¡tu hombre que luz das necesitas a la mujer para tu luz encontrar y tu mujer que de luz resplandecientes estás necesitas al hombre para su luz reflejar! Entonces el mar mostró olas blancas que en forma de escaleras hacia el horizonte me hizo llegar y en ese lugar me encontré que no había ni cielo ni mar, más todo era igual, una fina línea de estrellas sin principio ni final, tod@s con candela universal"
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