martes, 9 de febrero de 2010

El Vuelo del ave fénix

He viajado a Barcelona para realizar unos talleres de danza oriental y me ha gustado mucho aunque haya sido agotador, el haber estado con diferentes profesores es muy bueno cada uno me ha aportado algo diferente, la pena no poder conocer Barcelona. En salsa, ya en casa está muy bien la forma de enseñar es divertida. Aunque no me gusta ponerme límites, en estos momentos aflojaré un poco el número de horas dedicado a bailar porque la pierna y el hombro no se me recuperan del todo si no disminuyo el esfuerzo que hago, eso me dijo el quiromasajista y por esta vez espero hacer caso, es bueno que si uno no ve los propios límites la vida te los ponga y que alguien te los haga ver.

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